-Ya ha pasado, no importa; silencios.
Y realmente ha resultado necio con todas sus animalidades, con un solo posible objetivo.
(Amar, ese ruin y envejecido amar)
Y entrando y quedando. No, la basta del sonriente nuevo-loco.
Nada que hacer por éstos pueblos devastados por el paso de los primeros gigantes.
Una historia que se convierte en caricatura de lo que posiblemente y es posible que sea.
Suelen tener nombre de mujer, cuerpo de mujer,
hieren cual mujer, cual dios; suelen tener cuerpo de culebra de agua,
de escaparate, de escopeta, cuerpo de veneno.
-Y no solamente ha querido que le dispare en el alma, no, también me ha pedido mi perdón.
No lo tengo claro, ni nada por el estilo; un extraño en un extraño día de otoño extrañando.
Ni nada por el estilo,
ni nada que dar a nadie, por ejemplo. Y punto, era difícil, pero no lo llevé lejos, o no tanto como creí.
Cuerpo de muer, lengua de víbora, grado 33, deliciosa.
La enorme llamarada roja, no de los celos, si no de ese desolado -No sabe, no contesta.
La incomunicación, en realidad la no realidad.
Sombras que se ciernen sobre inciertos cuerpos desnudos en días asquerosos,
horrendas noches para dormir, horrendos cuerpos desnudos en días para dormir.
Dormir en sombras que nacen de cuerpos asquerosos de noches desnudas.
Y estamos tristissimos, en doble forte del clásico tardío, y casi nos amanece por ahí,
con las sonrisas arqueadas bajo las pesadas cejas inconnu.
"Querido mío, no te alegra saber que se acerca el invierno..."
Y claro que era una pregunta, y que no hemos equivocado tantas veces,
el fuelle conteniendo las notas,
no-nada-no-sabe-no-desnudo.
Entre las nueve manecillas de un reloj sin números me acerco a la verdad absoluta,
la cual importa absolutamente un carajo.
Y todas mis espinas se cuecen lento en el vaivén de las caderas,
éstas caderas, esas caderas, esas copiosas nalgas que terminarán envenenando a todo el mundo,
que terminarán asfixiando a todos bajo el peso de su propia sed, sed de veneno,
sed del cuerpo de una culebra de agua, de una solitaria sonrisa.
Ahora obviando, ya ha pasado, no importa, silencios.
Cara de culito de bebé, bebe; bebe ese veneno que nos pertenece a ambos en la inmensidad absurda de ésta noche, de planes tan simples como tomar una hoja de papel y escribir mierda.
Por supuesto sin haber reparado jamás en la utilidad del mismísimo, uno para limpiarte el trasero y otro para limpiarte el trasero y otro para limpiarte el trasero.
Solo son tres-tristes-tragos y la oscuridad, y callar.
Ahora no se puede decir nada sin temor a ser imbécil, o peor, de no serlo.
Posdata: Debería ir después de la fecha.
Y simbólicamente: 26/02/20??

TE AMÉN
ResponderEliminar