siempre sucede que, dentro del discurso, comienza a perderse el sentido y la forma.
Debo decir: -Estoy temeroso pero alegre pero invernal pero fuego.
Surge lento
se insinúa
crece.
Es una cualidad armónica
inconmensurable.
Cariño mío, no te alegra saber que se acerca el invierno...
Y acá, entre la niebla del bosque
con el sonido de los conductores nocturnos
(cuyo único objetivo es su propia muerte)
y con el olor a canela y viejo entre la niebla del sonido
del único objetivo
y tú allá o más allá o no se dónde, cariño mío
dibujando-te en los sonidos
con tus piernas
y cabello
y ojos
y es una cualidad armónica inconmensurable.
"A veces me siento cruel por fantasear con tu vida"
Y en verdad no sé dónde estés y solo se de vos
lo que me dejas saber con el fuego y la irrealidad
y toda la suerte de adornos de lo que eres capaz.
Hay en mi bolsillo unos pesos tintineantes, unos besos tintineantes, un clip,
recuerdos de mi última briaga, un poco de espera-nza, dos manojos de tabaco,
dulces y dulces y boletos para ir a ver-te a Tchaikovsky y a Bártok y no te alegra saber
que se acerca el invierno y que todo estará bien, por que no debes entristecer demasiado.
Y me pongo a pensar en Beckett, y, cariño mío: Lo que se acerca es la primavera
y todo estará mejor y quiero caminar contigo entre los pasillos, casas, mares,
lugares invadidos por los gatos (y conozco a los gatos) cabizbajos o salvajes o atroces o aquí
o allá o en verdad no se
dónde estás ahora
y que cada que me pierdo en la cibernética forma de lucir mis paranoias intento no pensar
en que quizás y solo quizás te hayas hecho presente poniendo una cara sonriente
o un corazón
y anhelo pensar que lo hiciste
y miro la pantalla
y no deseo otra cosa sino verte
surge lento
insinuante.
De pronto quiero hablar en panegíricos, describirte en tonalidades nunca antes escuchadas
y sé que cuando llegue el día de tomar tu mano y llevarte a mi mundo llegará también nuestro invierno
que no es un final, sino un comienzo y que todo estará mejor por que estarás aquí o allá o no sé dónde estarás, pero será un ahora compartido
y hay también en mi bolsillo una promesa honesta de honestidad, respeto y pequeñas cosas
que quiero regalarte y dulces y dos boletos para un invierno que se acerca o se aleja y no entristeceremos demasiado ni el uno ni el otro
compartir a Bártok y a Tchaikovsky y todo lo demás y te regalo mi clip como quien no quiere
que te alejes demasiado
y describirte en poesía nunca antes escrita
nunca antes vivida, por que como quien dice: Es una cualidad armónica inconmensurable
e intento no pensar en que quizás y solo quizás
te has hecho presente, viviendo música compartida
y que me regresaste un Datach'i olvidado, o un anhelo olvidado
o estoy imaginando cosas aquí o allá
o no se dónde estoy
Y que dudo en darte ésto (y que dudo en darnos ésto)
por que como quien no quiere que te alejes
temo asustarte con mi clip
que es una marea furiosa
y es un invierno furioso
y es un fuego furioso
y es una cualidad armónica inconmensurable
y no tengo que reiterar lo hermosa que me resultas
o lo mágica que luces o lo lento e insinuante que se dibujan tus formas
con todo y piernas y cabello y ojos y violines y gatos y toda la suerte de adornos de lo que eres capaz
y yo aquí o allá sintiéndome cruel por fantasear con tu vida,
con dos botellas de tinto y dos boletos para ir a ver-me a Bártok y a Tchaikovsky
y se me antoja que seamos dos personas caminando juntos
entre los pasillos, casas, mares, inviernos invadidos por los gatos lentos e insinuantes
por que no quiero que te alejes
y te llevaré de la mano a conocer mis bosques
y los fantasmas de mi última briaga
y no sé cómo-cuál es la forma adecuada
de terminar algo así
y mejor me callaré súbita-mente como el invierno que se acerca, cariño mío.


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